Dubai en árabe quiere decir dorado y refleja muy bien la idea que hay detrás de su desarrollo. Hace una década era una pequeña ciudad en el desierto, ahora tiene pretensiones de destino turístico, cultural y de lujo; quiere ser una de las grandes ciudades del mundo. Buen objetivo, pero creo que es de esos que se consiguen con paciencia y experiencia, cosas que difícilmente se sustituyen con grandes inversiones.
En la foto de la izquierda se ve Dubai en 1990, en 2003 esa carretera del desierto es una avenida de enormes rascacielos.
No es que esté en contra del progreso ni mucho menos, impulsar el crecimiento sí, pero no a cualquier precio y sin rebajar la arquitectura y el urbanismo a operaciones bursátiles con vistas a captar la atención de los medios internacionales.
De todas formas muchos de los proyectos que se están haciendo tienen interés, por ejemplo la perspectiva del interior de la ópera de Jean Nouvel






