Nuno Brandao es un arquitecto joven, portugués. Estudió y ahora es profesor en la Universidad de Oporto, Escuela marcada por el paso de Álvaro Siza. Así se nota en la obra de Brandao; él dice que es rigurosa y es cierto, sobre todo en restauraciones en las que respeta y hace homenaje a la construcción preexistente.
La semana pasada presentó en el Planetario de Pamplona su obra reciente. Habló de su forma de hacer arquitectura, que tiene mucho de corregir errores, casi siempre un ejercicio de depuración , de quitar cosas. De las limitaciones del dibujo: no está construído, los errores construidos tienen una forma muy cruel. Contó cómo conseguir la fluidez por la proporción entre los espacios de circulación y de estancia e hizo un elogio de la obra de Souto de Moura, que mantiene el rigor de sus obras de pequeña escala en las de gran escala, como el estadio de Braga.
En su página web se pueden ver algunos de sus proyectos
Arquitectura para la música es lo que ha hecho más de una vez este francés nacido en Casablanca.
En Brasil está laCidade da Musica, una de sus obras más polémicas, por la forma de hacer arquitectura lejos del racionalismo: dos planos horizontales encierran entre ellos volúmenes curvos que contienen las salas de música, otra razón para la polémica es el cambio de alcalde de la ciudad de Río de Janeiro, porque parte de su oposición política consiste en paralizar los proyectos urbanísticos del anterior, cosa que no ocurre solo en Brasil.
También son suyas La Cité de la Musique en París y La Filarmónica de Luxemburgo.
cité de la musique, parís
Ha vivido en Marsella, París y Nueva York. En Greenwich Village conoció a personajes del mundo de la bohemia y antes de ejercer como arquitecto, aún teniedo el título, quiso estudiar el campo desde otro punto de vista: con un grupo de sociólogos.
Fundó su propio estudio de arquitectura y urbanismo y se presentó a varios concursos a partir de los que obtuvo varios encargos. En 1994 recibió el Prizker.
Recientemente ha presentado a concurso un proyecto para un centro cultural en Jordania, pero le ha ganado Zaha.
Así se titula la película francesa en la que se ve cómo Picasso desde los primeros trazos tiene una idea de lo que quiere hacer y a la vez deja que el propio trabajo le sugiera por dónde ir. Con el torso desnudo y sin dar ninguna muestra de sentirse cohibido por la cámara, Picasso pinta y habla, aunque poco, de su manera de vivir el arte. Cree en el trabajo, en el valor de corregir y de volver a empezar. En un cuadro se ve cómo pega trozos de lienzo cuando ya no puede cambiar con pintura lo que está debajo, para más tarde tirarlo y volverlo a empezar porque el anterior era malo, muy malo.
Auguste Rodin fue un artista revolucionario. Sus esculturas se pueden ver en plena calle en Madrid, en una exposición de Caixa Forum que durará hasta el 22 de marzo. Un proyecto muy bueno; da más vida todavía al Paseo del Prado y deja el buen sabor de descubrir que Madrid es una ciudad en la que ocurren cosas, como que el arte salga al espacio público.
El edificio de Herzog y De Meuron para Caixa Forum es más sorprendente que nunca.